Si en tu
cumpleaños vas con tus amigos a Japón, serán ellos los que te inviten a ti.
Cuando alguien te envíe una carta para felicitarte, será porque la ha metido
antes en un buzón con la ranura vertical. En tu limusina, el conductor estará
en el asiento de la derecha y conducirá por el lado izquierdo de la carretera.
No te preocupes, allí eso es lo normal.
Si quieres dar
un paseo, no te asustes cuando, en una parada de autobús, veas un montón de
gente en cuclillas. Si el sol está fuera, tápate. Si no hay sol, no hace falta
que te abrigues. ¿Quién sabe? A lo mejor te regalan un bolso caro… No olvides
llevarlo en la parte interior del brazo, en el codo. Te regalarán varias
sesiones completas de peluquería. Acostúmbrate a que te afeiten toda la cara
cada vez que vayas. Cuando enchufes la nueva batidora que te regalan dos viejos
japoneses todos los años, tendrás en tus manos una carga de 125 voltios y el
enchufe será plano. No te asustes, allí eso es lo normal.
Tu nuevo libro,
si quieres leerlo, tendrás que hacerlo de derecha a izquierda y de abajo a
arriba. Cuando tu futuro hijo cuente con los dedos de su pequeña mano los años
que cumpliste aquella tarde tan especial, lo hará quitando dedos. Cuando tengas
que escoger mediante casillas una de las cosas más importantes de tu vida,
dibujarás una cruz en la casilla que quieres elegir y nunca sabrás que elegiste
la que no llevaba cruz. Es diferente.
Si tu futuro
hijo es japonés, jamás tendrá un escalofrío. Son inmunes. Pagarás el ticket del
autobús al salir. Nunca llevarás perfume, eso puede molestar a la gente. Las
células del pelo de tu futuro hijo serán redondas y tendrá el pelo liso, si es
japonés. Jamás usarás pintura en tu casa, eso es inadmisible. Según tu sangre,
tendrás una personalidad innata distinta a otras.
Un día
enfermarás, como todos. Irás al hospital. Tú habías pensado que tu hijo te
quemaría en poco tiempo, de acuerdo a tu tradición budista, pero estabas en un
error. Te salvaste de una tiroiditis de Hashimoto. Cuando saliste del hospital
te hicieron pagar los servicios. Así que nunca volviste a enfermar y te fuiste
de aquella tierra de locos.
Tú no vivirás
esta historia porque cambiaste el rumbo de tu destino pero, ¿quién sabe? Quizás
un día devuelvas a tu futuro unos años en el mundo al revés.
sәʌәɹ lɐ opunɯ lә

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