24/5/12

El mundo al revés




Si en tu cumpleaños vas con tus amigos a Japón, serán ellos los que te inviten a ti. Cuando alguien te envíe una carta para felicitarte, será porque la ha metido antes en un buzón con la ranura vertical. En tu limusina, el conductor estará en el asiento de la derecha y conducirá por el lado izquierdo de la carretera. No te preocupes, allí eso es lo normal.

Si quieres dar un paseo, no te asustes cuando, en una parada de autobús, veas un montón de gente en cuclillas. Si el sol está fuera, tápate. Si no hay sol, no hace falta que te abrigues. ¿Quién sabe? A lo mejor te regalan un bolso caro… No olvides llevarlo en la parte interior del brazo, en el codo. Te regalarán varias sesiones completas de peluquería. Acostúmbrate a que te afeiten toda la cara cada vez que vayas. Cuando enchufes la nueva batidora que te regalan dos viejos japoneses todos los años, tendrás en tus manos una carga de 125 voltios y el enchufe será plano. No te asustes, allí eso es lo normal.

Tu nuevo libro, si quieres leerlo, tendrás que hacerlo de derecha a izquierda y de abajo a arriba. Cuando tu futuro hijo cuente con los dedos de su pequeña mano los años que cumpliste aquella tarde tan especial, lo hará quitando dedos. Cuando tengas que escoger mediante casillas una de las cosas más importantes de tu vida, dibujarás una cruz en la casilla que quieres elegir y nunca sabrás que elegiste la que no llevaba cruz. Es diferente.

Si tu futuro hijo es japonés, jamás tendrá un escalofrío. Son inmunes. Pagarás el ticket del autobús al salir. Nunca llevarás perfume, eso puede molestar a la gente. Las células del pelo de tu futuro hijo serán redondas y tendrá el pelo liso, si es japonés. Jamás usarás pintura en tu casa, eso es inadmisible. Según tu sangre, tendrás una personalidad innata distinta a otras.

Un día enfermarás, como todos. Irás al hospital. Tú habías pensado que tu hijo te quemaría en poco tiempo, de acuerdo a tu tradición budista, pero estabas en un error. Te salvaste de una tiroiditis de Hashimoto. Cuando saliste del hospital te hicieron pagar los servicios. Así que nunca volviste a enfermar y te fuiste de aquella tierra de locos.

Tú no vivirás esta historia porque cambiaste el rumbo de tu destino pero, ¿quién sabe? Quizás un día devuelvas a tu futuro unos años en el mundo al revés.



               sәʌәɹ lɐ opunɯ lә

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