15/7/12

¡Todos locos!

Hola, amigos. Hoy escribo para daros títulos de buenas películas de thriller psicológico que merece la pena ver. Solo os doy el título y, si sois capaces de confiar en mi criterio, no busquéis información y disfrutad de estos films sin fastidiar la sorpresa que supone cada uno de los detalles.

- Seven.


- Los otros.



- Perfect blue.



- El efecto mariposa.



- Cisne negro.



- El cubo.



- El número 23.



- El maquinista.



- Enterrado.



- Identidad.



- La naranja mecánica.



- Vértigo.



- Funny games.



- El quimérico inquilino.



- Terciopelo azul.



- Carretera perdida.



- American psycho.



- Psicosis.



- Shutter island.



- El club de la lucha.




Disfrutad, que algunas de ellas están en youtube.

Todos locos, pero recuerda:

NO ESTÁN AQUÍ TODOS LOS QUE SON, NI SON TODOS LOS QUE ESTÁN

14/7/12

Metros constantes

La estación de trenes en San Isidro me mantiene informada de que todavía hay vida en el planeta. El cementerio, justo al lado, me señala que la muerte sigue presente en ella. Unos metros hacia la izquierda, yo y mi soledad. Y un poco menos lejana, la parada del metro. El ruido cada dos minutos, ver las máquinas pasar desde la ventana. Y mi madre, durmiendo. Y David, lejos... muy lejos. Me pregunto qué será de los demás. A quien quiera que lea esto: rescátame, ayúdame, sácame de este vacío pozo sin fin. Me hundo con mis pensamientos. Mi existencia se basa en haber dejado de sentir hace unos meses. Es cierto que no verás ni una lágrima en mis ojos, el problema es que las sonrisas y el dolor fantástico de pómulos han quedado también atrás. Soledad, yo y nada más. Me pregunto qué será de mí pero, sobre todo, qué es de los demás, aquellos que decían quererme y me han dejado a solas con esta oscuridad.

5/7/12

Todo el tiempo que perdí



Maniobrando con la infelicidad, descubrimos que había algo dentro, muy dentro. Supimos valorarnos y superar las malditas situaciones diarias. La calle nos esperaba, la muerte también. A mí siempre me cayó mejor la primera. En ese momento, nos miramos a los ojos, los tres. Ellos parecían estar mucho más abajo, pero siempre supieron estar a la altura. A veces nos acechaban los coches, las bicis, los ruidos y otros seres diminutos o no tan diminutos. Los esquivábamos a menudo. Pasábamos pisando el suelo y el cielo, tanto las rayas negras como las blancas en cada paso de peatones. Cuando el entorno parecía lo suficientemente cerrado, teníamos más libertad. Rodeamos el colegio que hay al lado de casa y volvimos a encerrarnos en nuestra rutina individual, hasta que en algún momento, uno de los tres se daba cuenta de que aún existíamos y de que eso... 


no sería para siempre.

Y ahora me doy cuenta de lo ciega que estaba yo.
Ahora me doy cuenta de que su vida había de ser mucho más corta.
Ahora me doy cuenta de los momentos que perdí sin estar con vosotros, amigos.


Luego llegaron ellos:






Esa fue mi oportunidad de recuperar todo el tiempo que perdí.


2/7/12

Through my tears...



Una neurona saltando encendida cae sobre la sonrisa del futuro, y al volver la vista al sentimiento, los párpados se abren formando una espiral infinita de lágrimas afluentes. El reflejo cristalino de otro día triste de un cálido verano. Una camiseta que lleva consigo el recuerdo de un día especial y normal. Un lugar que añora vernos juntos. El amor se disuelve en el aire, cuando menos te das cuenta. El abrazo de un amigo te grita que la vida no te ha abandonado, pero la distorsión que genera tu propio oído lo acalla a base de bofetadas incansables. Tu mano y su mano a kilómetros de distancia acarician la misma luna cuando el brillo natural del cielo anuncia su extinción. Pensamientos disparatados se disparan disfrazados. Vuelves a acurrucarte en tu nido, apretando fuertemente un peluche desgastado. Un "no puedo" y un "no quiero" se fusionan para crear ese maldito "ni puedo querer ni quiero poder", y el alma se baja hasta el suelo en un ángulo picado a 300 kilómetros por hora. Una cuna está meciéndose en algún lugar del mundo mientras sueñas con un barato ataúd de funeraria oscura. Algunos renacen, otros son rematados por un gesto o una palabra. Llanto desconsolado de la eterna noche sin fin. El corazón partido en dos y una mitad que te responde a lo lejos, muy muy muy lejos: "duerme..." Fin de otro día más sin él.