Soy reina de afectos y defectos
cayendo de tus alas,
tuyas, ángel perverso,
de tu infierno inmenso
adonde huyen las balas.
Soy reina de estupideces
e inconsciencia
que merece
cada cual que perece
y se aferra a la vida muerta.
Soy reina de caídas
con encanto,
con heridas
que vacían
la existencia del espanto.
Y muero estando aquí,
y ya ni mi garganta
ni mi muerte
ni mis venas
ni mis sienes
ni mis armas
cargadas de pena
alivian el dolor de existir...

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