Al menos hoy, déjame ser libre. No me ates más a mis problemas, ni me los recuerdes. Quiero perder la conciencia hasta olvidar que existo, hasta que lo único que mi mente logre ver sea tu cara triste. Aunque verte solo a ti no sería algo nuevo... Siempre, siempre ahí. Al menos hoy, olvídame, deja que vuele, deja que sea libre como los pájaros que hoy echan sus excrementos sobre nuestras cabezas. No dejes que los problemas me impidan ver la luz de un nuevo amanecer y, en el caso de que esto ocurra, ilumíname tú el camino a seguir. Pon señales en este laberinto en el que me encuentro perdida. Si me pierdo, permanece conmigo, siempre... Ámame, sin límites. Si nos cansamos, buscaremos el amor en otros brazos, y así sabremos que hemos recibido todo de varias personas. Maneja tu vida, pero no la mía. Sé un líder fuerte y feroz, sin llevar una banda de delincuentes. Etiquétame en tus fotos y salúdame si me ves por la calle. Pregúntame qué tal estoy en lugar de hablarme del mal día que ha hecho hoy. Háblame de una manera en que me interese escucharte. Usa tu arte, explora tus cualidades y explota tu don. Explica el por qué pero no lo necesites. Llámate por teléfono para hablar contigo, pero no mantengas una tarifa de cobro revertido. No seas imbécil. Deja de marear esa cabeza, cada vez más dura y grande. Puedes pensar mal, es divertido. No molestes. No me mires fijamente si no es para conocerme mejor. No me cojas del brazo por la calle. Quita tu frente de mi frente. Aparta un poco. Necesito aire, necesito desplegar mi simpatía. Así que dame paz, transmítemela. Dame tranquilizantes. Grábame cuando salto y trepo los árboles. Apaga mi televisión y llévame a Inglaterra. Sácame de aquí... Solo tienes que decirme: ¡actúa!

Arte puede ser una palabra: ¡Actúa!
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